10/07/2026
"Vale, este año tenemos que hacer 1.700 horas."
"Quito los festivos, resto las vacaciones y ya está."
Abres el Excel. Empiezas a contar los días laborables. Añades los festivos nacionales, autonómicos y locales.
"Bueno, tampoco será para tanto..."
Sigues avanzando hasta que aparece otra duda.
"Espera... ¿La jornada intensiva empieza en junio o en julio?"
"¿Y los viernes siguen teniendo el mismo horario que el resto de la semana?"
"¿Las vacaciones deben contarse antes o después de calcular las horas?"
Lo que parecía una tarea de diez minutos empieza a convertirse en una sucesión de cálculos, comprobaciones y pequeñas correcciones.
Y cuando por fin consigues terminar, alguien lanza la pregunta que nadie quería escuchar:
"¿Estás seguro de que las horas cuadran con el convenio?"
Vuelves a abrir el Excel.
Por si acaso.
El problema nunca son las horas del convenio
Cuando hablamos de la jornada laboral anual, solemos pensar en una única cifra:- 1.700 horas
- 1.720 horas
- 1.750 horas
"¿Qué festivos aplican este año?"
"¿Hay jornadas especiales?"
"¿Tenemos horario intensivo en verano?"
"¿Cuántos días de vacaciones se descuentan?"
"¿Y si este año el festivo cae en domingo?"
Cuando una diferencia de pocas horas termina generando muchos problemas
Al principio, una desviación de dos o tres horas puede parecer irrelevante.Pero, conforme avanza el año, las consecuencias empiezan a aparecer.
- Quizá haya que reajustar jornadas.
- Quizá sobren horas
- Quizá falten
- Quizá alguien se de cuenta en noviembre de que el cómputo anual no coincide con lo planificado.
Cuando hablamos de la jornada laboral anual, solemos pensar en una única cifra.
- 1.700 horas
- 1.720 horas
- 1.750 horas
Parece sencillo, pero cualquier responsable de RRHH sabe que esa cifra es solo el punto de partida. La dificultad real está en todo lo que ocurre después.
"¿Qué festivos aplican este año?"
"¿Hay jornadas especiales?"
"¿Tenemos horario intensivo en verano?"
"¿Cuántos días de vacaciones se descuentan?"
"¿Y si este año el festivo cae en domingo?"
Y eso convierte una cifra aparentemente simple en un puzle que hay que encajar pieza a pieza.
Cuando una diferencia de pocas horas termina generando muchos problemas
Al principio, una desviación de dos o tres horas puede parecer irrelevante.
Después de revisar por tercera vez el mismo calendario, vuelves a hacer la misma pregunta:
"¿De verdad hay que dedicar tanto tiempo a esto cada año?"
Porque el problema no es calcular las horas una vez. El problema es tener que comprobar continuamente que todo sigue cuadrando: los festivos, las vacaciones, las jornadas intensivas o cualquier cambio que surja durante el año.
Y cuando gestionas decenas o cientos de empleados, no necesitas otra hoja de cálculo. Necesitas una forma rápida de saber si el calendario laboral está correctamente configurado desde el principio.
Y si pudieras ver el balance de un año completo de un vistazo
Imagina indicar las horas del convenio.
Definir los horarios que se aplican durante el año.
Marcar vacaciones y festivos.
Y comprobar inmediatamente si el calendario está equilibrado.
Sin fórmulas.
Sin cálculos manuales.
Sin repetir el trabajo varias veces por miedo a haberse dejado algo por el camino.
Porque cuando tienes una visión clara de la jornada anual, resulta mucho más fácil planificar vacaciones, organizar equipos y evitar sorpresas a final de año.
cobertura diaria de forma inmediata es algo que los responsables hacen en su día a día
Por eso planificar turnos nunca debería ser la tarea que te impida dedicar tiempo a lo importante: hacer que tu equipo funcione.
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